En un encuentro que congregó a un gran marco de asistentes en la Sala Cowork, la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Finis Terrae continuó con su ciclo “Diálogos para el Desarrollo”. La iniciativa busca transformarse en un espacio de discusión académica y social orientado a aportar al crecimiento del país mediante ideas y debate constructivo, convocando a actores relevantes en materia económica.
En esta oportunidad, la sesión contó con la exposición del destacado economista y académico Raphael Bergoeing, quien abordó las principales trabas que impiden al país retomar una senda de desarrollo sostenido bajo la presentación titulada “El desafío productivo en Chile”.
Durante su ponencia, el expresidente de la Comisión Nacional de Evaluación y Productividad (CNEP) advirtió sobre el prolongado estancamiento de la economía nacional. “El problema en Chile está representado por dos maneras, más allá del Gobierno que puede gustar o no. Si uno mira a la economía chilena durante los últimos 15 años, lleva un rato largo creciendo en torno al 2%, y esa es la tasa de América Latina”, diagnosticó.
En esa línea, explicó que el país perdió aquella diferenciación que mantuvo en las décadas de 1990 y 2000, cuando se posicionaba como una economía más estable y atractiva para la inversión extranjera, pasando a situarse en el valor promedio de la región.

Para Bergoeing, Chile se encuentra a mitad de camino en su ruta al desarrollo. Detalló que en una primera etapa el desafío es de carácter cuantitativo, enfocado principalmente en aumentar la cobertura en áreas como educación superior, salud y la participación laboral femenina. Sin embargo, al alcanzar un nivel de desarrollo medio-alto, las prioridades cambian hacia el plano cualitativo.
“Lo que está detrás del crecimiento está detrás de la productividad”, enfatizó el expositor, agregando que cuando una economía se acerca a la frontera de los países avanzados, la productividad se vuelve la variable central para expandir la capacidad y seguir creciendo. Como ejemplo de este concepto de “más bienestar con menos esfuerzo”, apuntó al caso de Alemania, donde se trabaja menos horas al día precisamente por sus altos niveles de eficiencia.
Las causas
Al analizar las razones de por qué cuesta mejorar en esta materia, planteó que existen barreras culturales y organizacionales en los sectores público y privado que se resumen en que “no queremos cambiar” o “no podemos cambiar”. En el ámbito privado, advirtió sobre una falta de desafío a las grandes empresas debido a la debilidad del segmento de empresas medianas. Mientras que, para el sector público, sugirió la necesidad de soluciones institucionales con foco en el largo plazo, como la creación de comisiones de productividad independientes que permitan evaluar las políticas con imparcialidad.

Para graficar el impacto real de los procesos y la gestión, Bergoeing expuso un estudio de la CNEP que analizó el uso de pabellones a través de 80 mil cirugías en 27 hospitales de alta complejidad en Chile. Los datos revelaron que mientras en el Reino Unido el horario de cirugías se extiende de 8:36 a 17:25 horas, registrando un 32% de tiempo desocupado y un promedio de 5.3 cirugías por día; en Chile la jornada se concentra de 8:40 a 15:18 horas, con un 47% de tiempo desocupado y solo 3.3 cirugías diarias. El experto apuntó que sistemas como el de listas de espera por orden de llegada, aunque parecen justos en el papel, terminan siendo ineficientes, demostrando que conceptos como la gestión de procesos son fundamentales para mitigar riesgos.
Aporte
Tras finalizar la exposición, el Rector de la Universidad Finis Terrae, Juan Eduardo Vargas, destacó el valor de este tipo de análisis para el debate nacional. “Ha sido tremendamente interesante que se haga un análisis acerca de la productividad en nuestro país porque, como comentábamos recién, a veces no hay que ser un experto, no hay que tener un doctorado para llegar a la conclusión de que con cambios pequeños que requieren esfuerzo grande por el costo que conllevan se pueden hacer grandes avances en términos de productividad. El ejemplo de los hospitales es sin duda tremendamente elocuente; es decir, cómo cambiando ciertas pocas cosas podemos dar atención a muchísima gente que así lo requiere”, señaló.

Respecto de la interrogante que plantea este escenario, la máxima autoridad de la institución reflexionó: “La pregunta es qué falta, qué nos falta como país para poder dar ese salto en términos de productividad. Y probablemente la respuesta vaya por un lado a decir bueno, estar dispuesto a encarar ciertos costos tanto del ámbito privado como público, y para eso por supuesto que los líderes, los liderazgos políticos, económicos, empresariales”. Asimismo, valoró de manera muy positiva el desarrollo de este ciclo de encuentros, catalogándolo como un espacio primordial para traspasar estas discusiones clave a los estudiantes.

En tanto, el decano de la Facultad de Economía y Negocios, Miguel Vargas Román, calificó la presentación como una exposición extraordinaria, pertinente, interesante y profunda. “Tiene esto de la literatura que es la aparente simpleza, porque parece que todo es muy sencillo, que la solución que nos expone es muy sencilla, pero sin embargo detrás hay mucho trabajo, hay mucha reflexión, tanto de su perspectiva de cómo mejorar la productividad como de las soluciones concretas que propone, que son ajustes pequeños a la gestión pero que son resultados de un proceso de análisis y de visión profundos”, enfatizó.
Finalmente, el facultativo manifestó su satisfacción por la convocatoria y el impacto de la jornada: “Fue una charla sumamente entretenida en la que todos quedamos cautivados con lo que nos dijo Raphael y cómo lo expresó. En consecuencia, estoy muy contento de que este ciclo haya continuado con la presentación de él y esperamos traer gente de este mismo nivel en las próximas oportunidades que nos juntemos a debatir y a conversar sobre el crecimiento, el desarrollo y la productividad en Chile”.